Para leer de corrido. Así como funcionan los pensamientos, sin pausa ni salto de párrafo.

Se me nubla la vista. Me preocupo. Salgo de ahí con pensamientos positivos. Siento una gotera de fondo. Siempre gotea algo, pero eso es algo que decidí soltar, no se puede estar en todo. La gota me transporta a mi infancia, a una foto donde estoy con ella, ambos jugando en el patio de nuestra casa. Me detengo en la sonrisa de esos niños. Analizo sus vidas ahora y se enciende un calor en la boca de mi estómago. Escapo. Pienso que tengo una linda caligrafía. Recuerdo a las personas diciendo que mi letra es hermosa. Se apaga el calor en el estómago. Siento un hormigueo en la pierna izquierda. Muevo los dedos del pie para aliviarla. Es la misma pierna de la que, desde hace años, me preocupa su rodilla. Se me vuelve a nublar la vista. Me preocupo. Respiro profundo. Otra vez el fuego en el estómago. Escucho el cantar de algunos pájaros entre las minúsculas rodajas de silencio mental. Pienso en los mensajes de WhatsApp que anclé por no querer responderlos ya que el día anterior se me agotó la batería social. Con mi mano izquierda toco mi brazo derecho, lo aprieto como lo hacen los tensiómetros. La piel se amolda a mis autoritarios dedos. Pienso que debo tonificar esa extremidad. Vuelve el calor a la boca del estómago. Tomo mi primer mate. Bueno, creo que es el primero, no sé. Está rico. El calor ahora se siente en el pecho, no sé por qué, es incómodo. Hago movimientos circulares con la cabeza. Pienso que otros tienen mascotas. Debe ser lindo tener una. Me empuja el recuerdo de una tarea pendiente. Le disparo con los pensamientos positivos que me quedaron por ahí. Escucho la pelea de dos palomas en el pulmón del edificio, o están jugando. No sé. Vuelvo a amasar mi brazo. «Ayer anduve en bici», es el primer pensamiento que me saca de ahí. ¿Qué tiene que ver con lo anterior?, ¿y con las palomas? ¿En qué estaba pensando cuando empecé a pensar? Enderezo mi postura. No quiero que se me forme una joroba. Me toco la cervical, noto un bulto. «Ha, es el hueso. Es porque estoy flaco», pienso. Me tranquilizo. Tomo otro mate… hace ruidito… está amargo. Me recuerda a los pedos de los perros, que también son amargos. Aparece el perro de mi infancia. Intento salir de ese recuerdo, pero el desgraciado me atrapa. Pienso en ella y en la vez que me tiró humo de cigarrillo en la cara a modo de desprecio, eso también era amargo. Pienso en la adicción de él y en su aliento a cerveza. Eso también era amargo. Vuelve el calor a la boca del estómago. Se callaron las palomas que gritaban en el pulmón del edificio, ¿cuál habrá ganado la pelea? Veo mi teléfono en la esquina de la mesa. Está callado, como las palomas. No quiero agarrarlo. No quiero encontrarme con el mensaje de nadie que pueda llegar a necesitarme para algo. Hoy no. Mañana es lunes y habrá que leerlos, me guste o no. Vuelve el calor a la boca del estómago. Me cebo otro mate. Levanto la vista. Veo el atomizador con perfume para ropa que hace tiempo no uso porque se le rompió el cosito. «Hoy lo tiro», pienso. Miro el cielo por la ventana. Está celeste. Invita a salir, pero para eso me tendría que peinar. Vuelvo a apretar las carnitas de mi brazo y vuelve el calor a la boca del estómago. Lo recuerdo a él y a las veces que me exigió verme bien para que juntos aparentemos algo lindo… estético. Se instala el calor a la boca del estómago. Mejor me quedo en casa. Vuelvo a calentar el agua para el mate.
Por Diego Pacheco.
el pasado siempre vuelve …si lo dejamos volver….
me gusto texto. Beso.
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Gracias, Cris. Me alegra que te guste y tenés razón con lo del pasado.
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Escritura automática. Esa necesidad de sacar todo lo que tenemos en la mente, y aunque parezca un divague total, es nuestra realidad diaria. Quién no transita todos esos caminos mentales cada día? O no?
Bellísima manera de plasamarlo, Die.
Abrazo grande 🫂
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Está tan naturalizado, Astrid. Gracias por tu reflexión. Me alegra que te haya gustado. 🩵
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Hermosa catarata de ideas, sentimientos y recuerdos enlazando pasado y presente.
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Gracias, Jose. Me alegra que te haya gustado. 🩵
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querido, tu texto hizo que me adentrara a mi cabeza y comenzara a patear pensamientos, que se presentaban en mi diario vivir como el acné en el rostro de un adolescente, esa lucha mecánica interna que se apodera de nuestro yo hay que llevarla de corrido o enloquecemos. ¡Me encantó!
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Me alegra mucho que así lo sintieras, Mirna. Gracias por tu lectura y comentario.
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