El golpe no le abrió la piel, pero sí los ojos

Durante meses había aprendido a reconocer el sonido de las llaves antes de escuchar la puerta. También a medir el humor de una respiración, a distinguir el peso de los pasos y a calcular cuánto tiempo convenía permanecer en silencio después de una pregunta. La casa tenía sus propios códigos de supervivencia, Pablo los conocía … Sigue leyendo El golpe no le abrió la piel, pero sí los ojos

Aprender a compartir el viento (cuento infantil)

En un barrio donde el cielo parecía más grande que en ningún otro lugar, vivía Juli, un niño que amaba los barriletes. Tenía varios. Uno era rojo como los corazones, otro azul como los sueños y uno multicolor, que era su favorito porque decía que tenía todos los colores del mundo. Cada domingo, su abuelo … Sigue leyendo Aprender a compartir el viento (cuento infantil)

Harás poderoso el tiempo que queda por delante

Acabás de quedarte dormido pensando en que el tiempo se te estaba escapando de las manos. No te asustes, soy la voz de tu conciencia y solo cuando apagás los pensamientos tengo la oportunidad de hablarte... ojalá hoy me escuches.Nadie es ajeno a esa canción, el paso del tiempo musicaliza la cabeza de millones de … Sigue leyendo Harás poderoso el tiempo que queda por delante

Sos un poema, el problema es que todavía no aprendiste a leer(te).

Me encanta ver a las personas como si fueran libros. ¿Quién le pone el valor a un libro? Aquellos que se tientan -o no- por su portada o quienes se dejan encantar -o no- por sus títulos. Están los libros “aburridos”, abandonados por lectores superficiales y, también, aquellos que (amados y atesorados) se comparten y … Sigue leyendo Sos un poema, el problema es que todavía no aprendiste a leer(te).