No seas normal, ¡es una trampa!

¿Alguna vez intentaste «ser normal» en contra de tu naturaleza? Yo sí, muchas veces. Ya no me pasa, pero me llevó tiempo romper ese dañino molde de “la normalidad”.

Pongo la anterior pregunta sobre la mesa porque me interesa contar algo interesante…

Hace unos días, conversé con algunos profesionales de la salud mental y la mayoría manifestó un patrón que se repite en sus consultas: “Los pacientes llegan frustrados porque quieren conseguir una vida normal”.

Podríamos definir a la normalidad como un ideal de perfección inalcanzable, un anhelo de estabilidad perfecta de bienestar general y de reconocimiento social.

¡Pero ojo con eso! Intentar “ser normal” puede llevarnos a una forma rígida de interpretar la realidad donde, si no logramos encajar en ese ideal, pareciera que sólo nos queda la otra opción, la de “ser anormales”. Como si no existieran los matices.

Cuando nos imponemos exigencias inflexibles sobre cómo deberíamos ser, actuar o vivir, podemos caer en lo que se conoce como debeísmo, una forma de pensamiento caracterizada por reglas rígidas y poco realistas sobre nosotros mismos, los demás o el mundo.


A su vez, esta búsqueda de la normalidad puede relacionarse con el pensamiento dicotómico, una distorsión cognitiva que reduce situaciones complejas a dos categorías opuestas, como si no existieran alternativas intermedias:

▪️ Éxito o fracaso

▪️ Bueno o malo

▪️ Feliz o infeliz

▪️ Lindo o feo

▪️ Normal o anormal

La realidad, sin embargo, es mucho más amplia que esas categorías.

En el Día Mundial de la Salud Mental, quiero invitarte a ser auténtico en un mundo en el que todos luchan por parecerse a alguien, porque intentar alcanzar la normalidad es tener a mano la llave de la puerta de la frustración.

Para habitar un mundo donde todos gocemos de bienestar mental, debemos cortar con los estigmas que clasifican a las personas.

▪️El sensible no es débil (y se los dice un sensible).

▪️El que duda también tiene potencial; a veces, sólo necesita tiempo para encontrar su camino.

▪️Un determinado ingreso económico o la ropa que uses no te definen, y si te definen, deberías empezar a cuestionar tus lugares de pertenencia

Quien te quiere bien, no te quiere distinto y tampoco te obliga a «ser normal”. No te compara con nadie.


Rodeate de personas que regalen sonrisas a tus locuras, a tu cuerpo, a tus curvas, a tu estilo, a tu esencia.

Cuidá tu cerebrito. Contale cosas lindas de vos, de las tantas veces que pudiste y que nadie se enteró como para aplaudirte.

Al fin y al cabo, mejor que ser normal es vivir en paz siendo uno mismo.

¿Qué opinás? 💬 Te leo en comentarios.


Un comentario en “No seas normal, ¡es una trampa!”

  1. Diego!! Me gustó leer estos conceptos de normalidad y.por.otro la paz! Me.ayuda esta lectura para .este camino que estoy recorriendo desde que empecé haciendo el curso taller de escritura contigo. Gracias! Saludos

    Me gusta

Deja una respuesta