Para leer con música instrumental de fondo, recomiendo Nocturne in E Flat Major, de Frédéric Chopin. Si tenés Spotify, tocá acá así se reproduce mientras avanzás en la lectura.

Vida, te escribo porque hay cosas que sólo se entienden cuando se acarician con el lápiz y porque sé, aunque a veces lo olvido, que algún día se terminará el tiempo. Que se apagará mi voz y que mis manos ya no podrán sostener esta materia que hoy me sostiene a mí.
Aun así, cada vez que pienso en la muerte me enseñás a mirarte más profundo y me doy cuenta de que vivimos corriendo detrás de las demandas que no siempre nacen del alma y que, mientras tanto, tu reloj avanza en silencio.
En este camino hacia la no existencia, debería abrazarte más, Vida. Debería también agradecerte más, crearte más y celebrarte más. Porque todas las ideas que hoy me habitan, algún día quedarán flotando sin un cuerpo que las pueda concretar.
Por eso, te prometo no desperdiciarte. No dejar para después las bellezas que puedo crear ahora y no esconder mi creatividad debajo del miedo. Sé que lo único que realmente tengo es este instante que me das, generosa, cada vez que respiro.
Pienso en cómo me enseñás a encontrarte a través de los cinco sentidos.
Desde la vista y las veces que me mostrás la luz filtrándose entre las cosas. Lo que me susurra que siempre hay una nueva perspectiva para mirar lo mismo.
Desde los oídos, cuando el sonido me revela que la musicalidad de existir nunca es silenciosa del todo.
Desde el tacto, cuando la piel reconoce, nombra, aprende y siente, recordándome que el cuerpo es el territorio donde la vida se vuelve real.
Desde el olfato y los aromas que me trasladan a recuerdos que creía perdidos, descubriendo que la memoria también se escribe en el aire.
Desde el gusto y los sabores que me llenan de mundo, haciéndome entender que hasta lo pequeño puede ser un festín.
Todos estos regalos me das, Vida. Silenciosos, cotidianos e infinitos.
Y yo, a veces olvidando que algún día no los tendré, hoy quise escribirte para que sepas que lo entiendo. Que te valoro. Que no voy a seguir posponiendo los deseos verdaderos por miedo o por inercia.
Que voy a crear desde la verdad y no desde la obligación. Que voy a escucharte más, a sentirte más y a respirarte más.
Cuando te apagues, porque algún día lo harás, quiero haberlo dado todo. Honrado esta oportunidad irrepetible que me brindaste de ser un humano, de ser cuerpo, de ser sentidos, de ser voz. De ser creación.
Gracias por permitirme habitarte y ser un destello en la infinitud de la existencia. Porque también entiendo que, en el vasto mar del cosmos, represento un instante.
Por Diego Pacheco.
Muy profundo el análisis que haces sobre la vida ,me sentí identificada con muchas de estas palabras en conclusión me llego al alma
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Qué hermoso leer esto. Muchas gracias, me alegra que te haya llegado al alma. 🩵🫂
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