Quiero compartir con ustedes una técnica de seguimiento personal que suelo implementar en mí, además de enseñarla a alumnos que necesitan trabajar sus emociones.

Seguramente, la mayoría de las cosas que están viviendo son desafiantes y, en la balanza, pesa más lo que no les gusta (o deseen modificar) que aquello que están disfrutando.
Siempre algo nos falta, asusta o preocupa. Nunca celebramos la fortaleza que tuvimos al atravesar cambios, aquellos que nos sacudieron, pero los trascendimos.
Descubran su valentía desde sus propias voces. Mejor dicho, de un correo…
¿Por dónde empezamos?
- Van a escribir un email para ustedes mismos, pero deben programarlo para que les llegue dentro de un año (si lo pueden hacer el primero de enero, mucho mejor).
- El asunto puede ser: “Hola, Die. Soy Die. ¿Te acordás de mí?”. Ese es el que yo utilizo, ustedes redacten el que quieran.
- ¿Qué escribimos en el email? Cuéntenle a su “yo del futuro” cómo se sienten, qué desafíos están enfrentando, qué les gustaría lograr, dónde viven y con quién. ¡Todo, no dejen nada afuera!
- Luego de enviarlo, en unas semanas se van a olvidar de esto y dentro de un año se sorprenderán.
Les cuento…
Hace unos días recibí uno mío. Mi Die del pasado tenía un trabajo diferente al de ahora, convivía con alguien que ya no está, tenía miedo de patear el tablero y no conocía a muchos de mis vínculos actuales, que tan importantes son.
Además, varios de los proyectos que tenía en su corazón hoy son maravillosas realidades. Es decir, se pudo.
Muchos me hablaban de mis logros, pero nunca hice foco en ellos porque no tenía un Die del pasado que me recordara el detrás de escena emocional que nadie ve.
Esto sucede porque, en la vorágine del cotidiano, el foco está en lo que falta. Así nos enseñan a vivir: ocupados, solucionando, adictos a la necesidad de buscar resultados sin darnos cuenta de que vivimos superando cosas…. que somos fuertes.
Por eso, esta noche, antes de irse a dormir regálense un correo.
Dentro de un año, no solo les llegará su email, sino que les dará una pausa en sus “nuevas preocupaciones” para demostrarles que la vida dio mil vueltas y, aun así, siempre pudieron.
Pónganlo en práctica.
¡Los abrazo!