Añay: esto también se aprende en Perú

En la lengua quechua, Añay es una palabra corta que contiene un significado enorme y es capaz de llenar todos los espacios vacíos en el alma.

La unión de estas cuatro letras significa `gracias´. Palabra que vibró sutilmente en el interior de mi ser durante toda mi estadía en Perú.

Como cuando el Machu Picchu me observaba, imponente y silencioso, mientras yo lo contemplaba a él.

También, cuando caminaba por una de las tantas ruinas que custodian a la ciudad de Cusco y durante las veces que todos mis sentidos intentaban interpretar los intensos y sazonados sabores que esa tierra tenía para ofrecerme.

Foto: Diego Pacheco

Foto: Diego Pacheco

Amigos viajeros, no se pierdan de los detalles si lo que buscan es encontrarse a ustedes mismos.

En las miradas infantes, de las niñas que esperan sentadas con sus coloridas vestiduras para posar en una foto y regalar sus mejores sonrisas por una moneda (o como ellas dicen: “Por un solcito o heladito para cada una”). Ahí, en sus ojos, podrán ver la verdadera gratitud.

Foto: Diego Pacheco

Foto: Diego Pacheco

En las manos de los vendedores ambulantes, que cuentan una historia de trabajo al servicio de quienes visitamos su tierra. Es entonces, cuando se toma dimensión de la cantidad de personas que se mueven para generar un plato de comida, el cual devoramos en escasos minutos.

Esto nos hace ver el ignorado lugar de privilegio en el que estamos, otro motivo para dar gracias.

Foto: Diego Pacheco

Foto: Diego Pacheco

En el cansancio de una abuela que no se despega de su lugar de trabajo, ya que sus ingresos dependen de lo tentados que nos encontremos por su mercadería. ¿No es este también un motivo para dar las gracias por el lugar en el que te toca estar?

Foto: Diego Pacheco

Foto: Diego Pacheco

En mi reciente viaje a Perú, conviví con originarios que me enseñaron a recitar: «¡Añay, Pachamama!» (gracias, Madre Tierra), por todo lo que tenemos y no nos damos cuenta.

Cuando tomamos un baño, somos el agua que nos limpia. Cuando comemos, nos convertimos en lo que estamos consumiendo. Esto, nos hace reconocernos como parte de todo lo que nos rodea y, desde entonces, ya nada parecerá faltarnos.

Hoy están acá, leyéndome. Mañana podrían ya no ser quienes son hoy o, simplemente, no pertenecer al mismo sitio. Ganarlo todo, perder mucho, aprender.

Los invito a dar las gracias por el lugar que están ocupando en este momento.

¿Qué tienen para agradecer el día de hoy?

¡Añay a todos mis lectores!

Reflexión, por Diego Pacheco

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